Oblivion

Más crónicas de días grises

    30 septiembre 2005

    Valor

    (...y ella se volvió de repente, como si la persiguiera su MIEDO)

    "Mi joven héroe, mi caballero andante… No temas a la soledad. No existe. Aunque a veces toma la forma del infierno, ese fuego donde se templan todos los aceros. Pero si resistes, después del infierno viene siempre la primavera, la primera-verdad de nuevo, resplandeciendo como si nunca se hubiera agostado. Porque nunca se quema lo que no puede morir: renace con toda su fuerza, incólume, brillante, ansioso de elevarse hasta el cielo, como ese color que buscas: el verde. Sigue su rastro, Jorge, síguelo. No lo pierdas entre la espesura. Y cuando encuentres tu pieza desangrándose, duélete con su dolor, penetra en la herida a través de su agonía, muere con ella y renacerás en la luz. Tu sabrás reconocerla, amigo mío. Te llamará, te llenará los ojos, te envolverá en su frescura… No desistas. Está ahí, dentro de ti, en tu propia jungla…"

    La luz incompleta - Miguel Ángel Mendo


    NOTA: A veces he recibido queja de entretejer los post puramente míos con canciones o trozos de libros, como si se tratase de una manera de ganar tiempo antes de escribir algo que “valiera la pena”. Por ello me veo obligada a deciros que no es así. Es más: lo hago con la mejor de las intenciones. Con los libros yo he aprendido mucho; y no me refiero a datos, cifras, citas o demás majaderías. También, pero eso no importa. Con mis libros he aprendido a VIVIR, y con esto no me refiero a que me hayan ayudado a “abrirme al mundo” (pues, en el fondo, yo nunca he sido tímida), sino a saber desenvolverme en situaciones de las que quizá no habría salido tan bien librada en otro caso. Los libros no me han dado soluciones, claro está; pero me han dado la manera de encontrarlas por mí misma. Como aquella archisabida frase: “No des un pescado a un pobre, enséñale a pescar”.

    Así, los trozos de libros que pacientemente os transcribo en algún momento de mi vida han significado mucho para mí. Me han dado perspectiva, me han consolado, me han hecho reconocerme (“había descubierto fascinada, estremecida de placer y de miedo, que todos los libros del mundo hablaban de ella), me han ayudado en trances difíciles.

    Yo lo escribo.

    Vosotros lo aplicareis.

    29 septiembre 2005

    Family portrait

    Lo sé, lo sé... No tenemos ni una sola comida medio normal

    Mi mamá, mi hermano y yo en la comida, hace una hora.

    – ¡…que no, que no, y que no! ¡No pienso tomarme esa porquería! –bramó Nacho.

    –Me lo ha mandado la doctora para ti, y te lo vas a tomar por Tutatis! –contestó mi mamá, en su línea.

    – ¡Claro, muy normal! ¿Y como es posible que me haya mandado algo si no me hace falta, y sobre todo si no la veo desde hace MESES??

    – ¡Cómo que no te hace falta! Yo quiero un hijo lustroso, y tú… ¡estás cercano al raquitismo! Además, las vitaminas ya están compradas… ¡así que te las tomas!

    –Mami, esa sería una buena definición si se tratase de un hamster. ¡Es Nacho, por Diox! -acudí en defensa de mi hermano, tratando de mediar en aquel desbarajuste.- Y tú, Nacho, tómatelas: total, es sólo una caja. No tiene pinta de estar tan malo…

    – ¡Ya, claro! ¡Que se las tome ella, no te digo! Es decir, agarra ella, baja a la doctora, le insiste con que pronto moriré de inanición, consigue que le dé unas vitaminas, y ahora resulta que las NECESITO. Anda ya... -estaba rabioso, y en el fondo lo entendía. Tener una madre de cómic tiene sus desventajas.

    –Pues como los análisis salgan mal, vas listo. Sólo te digo eso -mi madre casi parecía crecer de su metro cincuenta y ocho de estatura-. Todo esto es por tu bien.

    – ¡Y encima análisis! Mira que esto no ha acabado, Laura. ¡Ella agarra, baja a la doctora y le presiona para que me mande análisis y vitaminas! ¡¿Te parece normal?! –no, no me parecía normal.

    –No, no me parece normal.

    – ¿Y sabes por qué no te parece normal?

    – ¿Por qué?

    –¡¡Porque no lo es!! -aulló triunfalmente mi hermano ante el fruncido ceño de nuestra mamá.

    –Pero mira, tómatelo y así te (nos) dejará en paz. Ella tiene razón: ya está comprado y abierto. -preparamos el brebaje-. Déjame a mí probar si quieres, Nano, y ya te digo yo -pruebo el brebaje-. Hum… sabe... sabe... ¡Sabe a limón! ¡Está rico! No te preocupes más por las vitaminas, Nacho -me lo bebo de un trago ansiosamente-.

    –Mami, ¿por qué Laura está loca?

    -No lo sé, hijo... No lo sé.


    Me temo que no dormir acarrea funestas consecuencias.
    Otro día os hablare de las lucecitas.
    Agur!

    28 septiembre 2005

    Sueño vs Flanagan

    Y cuando me miro, no me reconozco

    No duermo, no vivo. Creo que eso es lo primero que me pasa por la cabeza cuando alguien me pregunta qué tal estoy. Y yo respondo siempre “bien”. Suele pasar. Siempre se te acaba acercando alguien preguntándotelo, y ¿qué vas a contestar? ¿Que llevas un tiempo durmiendo 3 días seguidos 3 horas y el cuarto doce? ¿Qué ese tiempo ya supera al mes y no parece que vaya a cambiar con el tiempo? ¿Y por qué? ¿Y por qué no lo digo, y alguien me compra pastillas de una vez y duermo al fin como las personas normales? Sin pesadillas, sin sueños; sólo el blanco descanso que las pastillas te dejan. Sin vampiros rubios y feroces desgarrándote la carne. Sin despertarte y moverte y sonreír como una autómata, las ojeras aún mas marcadas que de costumbre, inutil ya todo maquillaje, todo el día pensando, tengo que dormir, tengo que dormir, TENGO QUE DORMIR. Lo he llevado no demasiado mal hasta ahora. Porque ahora sí que me voy notando al límite de mis fuerzas, ahora sí que me va agobiando la cercanía de las clases, cada vez más y más cerca... No puedes dormir, pero cuando duermes es peor. Cuando duermes parece que se te viene el mundo encima, notas el peso de todo lo que has hecho, dicho o incluso pensado en los 2, 3 días que apenas descansaste, y una losa no te deja levantarte ni despertarte en horas y más horas, más de las convenientes. Porque esos excesos, aparte de robarte tiempo de vida que querría gastar en otras cosas, te dejan agotada, cansada de estar en la cama, cansada de dormir, cansada de vivir de esta manera, con la mitad de tu vida, el descanso, destrozado por el insomnio. Pero no quiero necesitar pastillas, no quiero saber por qué me pasa esto, no quiero saber por qué no puedo llevar, al fin, una vida normal.

    Sólo quiero dormir.


    PD: Para no dejaros tan tristes, os diré que he descubierto que... ¡¡hay más libros de Flanagan de los que creía!!
    Quiero decir, yo conocía los propios, los de siempre, es decir,


    1-No pidas sardina fuera de temporada
    2-Todos los detectives se llaman Flanagan
    3-No te laves las manos, Flanagan
    4-Flanagan de luxe

    5-Alfagann es Flanagan
    6-Flanagan Blues Band

    7-Flanagan 007

    ¡pero resulta que hay mas! De hecho, ¡¡hay CUATRO más!! Y estos son

    8-Flanagan, sólo Flanagan
    9-Los vampiros no creen en Flanagans
    10-Diario rojo de Flanagan
    11-Yo tampoco me llamo Flanagan

    Vale que el último no estará en castellano hasta quizá la primavera del 2006, pero... ¡es una gran noticia! Llevo leyéndolos desde los 12 años, y quiero mucho a ese personaje... Y en 2 días (ayer y antesdeayer) he comprado cada día uno que me faltaba y leido la misma noche de la captura. Me queda el Diario rojo y el último...
    Serán grandes compañeros en mis futuras noches de insomnio.

    27 septiembre 2005

    Otoño

    (Pero alguna cierva indemne quedará lejos oculta en un matorral, temblando...)

    La última luz de septiembre
    prende las lágrimas de los ciervos
    antes de que la veda se levante.
    Los cazadores limpian las escopetas
    y en la ciudad los amantes
    preparan su amor para la niebla.

    Me duelen las heridas del cuerpo, mi vida,
    pronto cambiará el tiempo...

    Pronto vendrá con la lluvia el ave fría
    buscando charcas templadas en el sur
    como lanzas en el cielo, y en los jardines
    el humo de páginas amarillas.


    Me duelen las heridas del cuerpo, mi vida,
    pronto cambiará el tiempo...

    Teje su alfombra la muerte con hombres
    y animales, sin ninguna compasión.
    Pero alguna cierva indemne quedará
    lejos oculta en un matorral, temblando...

    Me duelen las heridas del cuerpo, mi vida,
    pronto cambiará el tiempo...

    Nuevas hornadas de amantes salvan
    sus caricias cuando la metralla
    rubrica los cristales; y a mí,
    que nada espero de la vida
    septiembre iluminó un as de trebol
    y esta canción.

    Me duelen las heridas del cuerpo, mi vida,
    pronto cambiará el tiempo...

    De Amancio Prada, llevo oyéndola desde que tengo memoria. Es muy triste... Pero muy linda. A mi de pequeña me ponían mala algunas canciones suyas de puro tristes, creedme.

    24 septiembre 2005

    La niña de las pecas



    Estaba tumbada bocabajo en la playa leyendo cuando la niña escaló la roca. Nunca miro a los niños porque no me gustan, porque ninguno es como fui yo, pero ella me llamó la atención. Debía tener unos 8 o 9 años, y era muy guapa, muy blanca, con el pelo muy oscuro y brillante. Llevaba un bañador de una pieza, creo que de color verde. También intuí, más que vi, unas pecas anaranjadas salpicando su cara y sus hombros.

    Escaló la roca, y yo la miraba de reojo, rasgando más mis ojos, para ver lo que hacía. Trepó cosa de un metro, y se tiró a la arena, cayendo así a cuatro patas. Nuevamente volvió a trepar, esta vez un poco más alto, y repitió la operación. Lo repitió otra vez, y otra, y otra, cada vez un poco más alto, un poco más arriba. Yo me preguntaba que sería lo que buscaba, lo que pensaba; si imaginaría que era un pájaro o si simplemente le gustaría arrojarse de esa manera ala tierra, sentir el golpe y el salpicar de la arena. Una macabra vocecita me susurró al fondo, en lo profundo, que sólo era un juego, el juego del suicidio; pero la acallé inmediatamente.

    No tolero macabras vocecitas en mis vacaciones.

    Yo seguía observando con disimulo (las miradas directas pueden hacer que un niño atrevido se dirija sin más a ti), simulando leer o perder mi vista en el mar. Entonces, la niña escaló la roca por última vez. Anteriormente había observado, alarmada, que se había tirado a unos 2 metros del suelo (aunque respiré tranquila al ver que seguía intacta), y ahora había trepado a una altura a la que la caída podía suponer que se hiciera daño de verdad, casi 3 metros. Entonces clavé mi mirada en ella, buscando la suya, y me medio incorporé en mi suave toalla. No me gustan los niños, pero no permitiría que se lastimase. “¿Dónde están los padres de esta criatura?”, bufé internamente. Ella debió sentir mi mirada y me la devolvió desde los 14 o 15 metros donde se encontraba. Parecía asustada. Volvió a mirar abajo y volvió a mirar hacia mí; yo no había cambiado un ápice mi postura. Entonces descendió, no de un salto sino con cuidado, y, sin mirarme más, corrió a introducirse en el agua. Estuvo allá un rato (yo volvía a observarla de reojo, tumbada de espaldas, el libro ante mí), y luego se alejó por la orilla hasta confundirse con tantos otros bañistas y paseantes, regresando tal vez con sus padres.

    No volvió a subirse a la roca, ni la volví a ver.

    22 septiembre 2005

    Rata (aún resentida con Chiyo)








    Este hamster maravilloso, Rata, lo ha creado Efedito, ¡yo me he imprimido todo el comic del maldito bicho...! ...y la verdad es que se parece a Chiyo el Imbécil como una gota de agua a otra...
    ¬¬

    20 septiembre 2005

    Chiyo: cómo joder a un humano.

    Y yo estoy íntimamente convencida de que todo fue planeado.

    Creo que no os conté lo que sucedió el viernes (más por falta de ganas que por otra cosa), así que no estaréis informados de que, más o menos a las 11 y cinco de la mañana de ese día, atravesé una puerta de cristal, una que comunica la terraza con la habitación de mis padres, en un intento de atrapar a ese malvado roedor que yo llamo Chiyo para que no se arrojase por una ventana baja que estaba abierta. Conociéndole como le conozco, sabía que según la viera se tiraría de cabeza; temo que su parecido estético con un globo le ha convencido de que puede flotar.

    No me corté, entonces. No cuando le di el golpe a la puerta y llovieron cristales afilados sobre mí. Inmediatamente calibré lo que había hecho y como soy imbécil, decidí que lo primero era encerrar al bicho para que:

    a)No se tirase por la ventana. Ésta seguía ahí, abierta, y a buen seguro que ya trotaba en esa dirección.

    b)No cogiese ningún cristal roto para jugar con él y acabar con éste clavado en la yugular –no sería la primera vez, un día que se cayó un plato y estaba suelto en lugar de esconderse salió disparado y tuvimos que quitarle de mala manera el trozo de cerámica que había capturado como rehén. Huelga decir que la ventana de la que hablo estaba en la terraza llena de cristales, y ya asomaba el chinchillo sus cándidos bigotes en esa dirección.

    Así que, maldiciendo a toda su estirpe e invocando a los demonios y a Jennifer Lopez (reconocida asesina de estos bichos, famosa por la frase “la piel de chinchilla es mi favorita”. Puaj.) hube de andar sobre los cristales tal cual estaba, DESCALZA (en realidad en calcetines, que viene a ser lo mismo) cortándome de mala manera pero agarrando al fin al motivo de tanto desastre, huellas sangrantes en dirección al cuarto de baño incluidas.

    Me tuve que sacar un cristal, jodidachinchillaimbecildeldiablo, y restañarme la patita herida. Luego me hice más minicortes en las manos recogiendo cristales, de esos invisibles que cuando manejas cosas como sal, limón o espuma para el pelo te pican un huevo; y tuve que llamar a Kel, con quien había quedado para ir de compras (era su cumple, imposible negarme), para retrasar la cita porque “había atravesado una puerta de cristal”. Por cierto, un excusa buenísima en cualquier caso.

    En fin, esa es mi aventura. La zarpita en cuestión está totalmente bien, así que no os preocupéis. E incluso Chiyo el Imbécil sigue de una pieza; una tiene sus remilgos a la hora de estrangular un animalito tan mono.

    Oh, y por favor no me hagais como Kel; ni se os ocurra pensar como Kel. Ni se os ocurra decir “¡Pero si es una historia preciosa!”. Mi dignidad está en juego.

    Por favor.


    17 septiembre 2005

    Test

    miau

    ¡¡Hacía mucho que no ponía uno!! Éste lo he tomado de Gadea, por cierto, que no lo puse. Y aún tengo por ahí uno de música.. ¡Os vais a enterar...!

    1.- Cantidad de letras que tiene tu nombre: 5 (qué pavada)

    2.- Edad: 19


    3.- Signo: Aries.


    4.- Fecha de nacimiento: 7 de abril del 86


    5.- Animal favorito: El lobo ártico.


    6.- Cantante (solista) favorito/a: Sabina, quizás.


    7.- Grupousical favorito: EXTREMODURO


    8.- Postre favorito: ¡Golosinas!


    9.- Bebida favorita: Coca-Cola, o vodka con lima.


    10.- Sabor de helado favorito: No soy de helados…


    11.- Mascotas: CHIYO, mi maravillosa chinchilla de avasalladora personalidad.


    12.- ¿Que escribes en la última hoja de tu cuaderno? Frases de libros; pero sobre todo hay dibujitos.


    13.- Día favorito: Sábado.


    14.- Estación favorita: Primavera o verano.


    15.- Color favorito: Verde, o azul turquesa.


    16.- Talla de zapatos: 35 (¡BASTA! ¡NO OS RIAIS TANTO!)


    17.- Color de piel de la última persona que has visto: Blanca


    18.- ¿Chocolate negro o chocolate blanco? Negro en cualquier paso… Pero no me gusta el chocolate (sólo lo tomo en pequeñas dosis)


    19.- ¿Frío o calor? Frío, que duermo mejor.


    20.- ¿El polo o el desierto? Ambos, quizá el desierto.


    21.- ¿Perro o gato? ¡¡¡GATO!!!


    22.- Idioma favorito: Castellano ¬¬


    23.- País favorito: Irlanda me fascinó…


    24.- Ciudad favorita: Dublín o San Sebastián.


    25.- ¿Vino o cerveza? Cerveza


    26.- Equipo de fútbol favorito: Real Sociedad (por orden de mi primo; a mí el fútbol…)


    27.- Palabra favorita: El verbo “trompetear” es formidable.


    28.- Frase mas usada: “¡Joder!”, “¿sabes?” y un largo etc.


    29.- Actor favorito: Bruce Willis, pero también me encaaanta Jean Reno.


    30.- Insecto favorito: El escarabajo de la patata (¡son tan monos!) o las libélulas. Las polillas también son adorables, ¿que no?


    31.- Cantidad de novios que tuvo tu madre antes de conocer a tu papá: Ni idea, pero empezaron mi mamá con 17 y mi papá con 16; así que no muchos, creo.


    32.- ¿Cuantos primos y primas hermanos tienes? Primos hermanos sólo 5


    33.- ¿Un e-mail o diez cartas? Diez cartas; en mi caso una larguísima.


    34.- ¿Has robado alguna vez? Pues no digo yo que no, ¡pero es que la dependienta no me hacía caso!


    35.- Actriz favorita: Fairuza Balk, Liv Tyler, Jolie o Drew Barrymore.


    36.- Color de pelo favorito: Negro, o pelirrojo NATURAL.


    37.- Profesión ideal: Pintora. Segunda opcion, escritora, o periodista.


    38.- ¿Mayonesa, mostaza, ketchup o salsa golf? Ketchup y mostaza. ¿¿Qué coño es la salsa golf??


    39.- ¿El día o noche? Depende qué día y qué noche…


    40.- Mes favorito: Mayo o junio.


    41.- ¿Qué hora es? 16.35


    42.- ¿Por que los Backstreet Boys existen? Para revolverme las tripas.


    43.- Profesor/ra favorito/a: Floren, que me dio Historia del Arte e Historia. ^^


    44.- Tu sueño: Vivir de lo que me guste.


    45.- Tu sueño dorado? Dejar de tener pesadillas de vampiros… Y este maldito insomnio. Sin pastillas.


    46.- ¿Cuál es la diferencia entre sueño y sueño dorado? El primero es menos importante y más posible que el otro.


    47.- Tu mejor amigo: Ana.


    48.- Materia favorita: Historia.


    49.- Tu mejor amiga: Ana, qué gilipollez. ¡Esto no va en función del sexo, señores! Bah.


    50.- ¿Ciego, sordo o mudo? Muda, aunque estoy medio sorda ^^


    51.- ¿Por quién darías tu vida? Por Ana, o Rakel, o Alex, o Nacho, y seguramente también por alguien que no me espero.


    52.- ¿Existe algo que nunca se lo has contado a nadie? Claro.


    53.- Persona a quien no cambiarias por nada en el mundo: Alguno hay.


    54.- ¿Te has enamorado de el/la novio/a de tu mejor amiga/o? No, qué pavada..


    55.- Aroma favorito: Mi colonia, o la tierra mojada.


    56.- Cd favorito: Alguno de esos de mp3 que me hace Alex ^^


    57.- Caricatura preferida: ¿? No sé de que va esto... Me gusta Calvin y Hobbes, Snoopy, Mafalda, FANHUNTER, etc..


    58.- Perfume favorito: Hypnotic Poison, de Dior. Es MI colonia.


    59.- Serie de TV preferida: 7 vidas, o Malcolm.


    60.- Primera cosa que piensas cuando te dicen 'FEA': Ser imbécil es peor.


    61.- La persona mas fea que conoces: Jeje…. Jeje… JEJEJEJEJEJEJE……


    62.- La cosa más linda que has visto: Mi chinchilla dormidita.


    63.- La cosa mas linda que te ha pasado: Oh, vamos, ésta es jodida.


    64.- La persona mas linda que conoces: Chiyo. Tiene más personalidad que muchos humanos, ¿vale? Persona humana… Rakel.


    65.- ¿Qué coleccionas? ¡Calendarios pequeñitos!


    66.- ¿Qué te gustaría tener? Otra chinchilla, y un piso para mi SOLA.


    67.- La canción que más odias: El puto gato volador…


    68.- ¿Te arrepientes de algo que hiciste? Sí.


    69.- Apodos: Gata, o gato. También me dicen “Lau”


    70.- Marca favorita de ropa: Uy no sé. ¿Puedo hacer publicidad de Desigual? XD También me gusta Blanco, no sé, no soy de tiendas.


    71.- ¿A quién perdonarías una y mil veces no importa lo que te hiciera? A Rakel.


    72.- Auto ideal: Un caballo.


    73.- Motocicleta ideal: Ninguna.


    74.- Tus fantasías son: ¡Viajar! Quiero ir a Londres, y a París, ¡y a Nueva York! Y volver a Dublín…


    75.- El día que quisiste matar fue porque: Ésta os la contestais vosotros.


    76.- Alguien a quien le debes mucho: A Gabriel, y a Ana.


    77.- ¿A quién te gustaría decirle cuanto la/lo quieres, pero no te animas? A mis padres.


    78.- ¿Por qué? Porque soy así.


    79.- ¿Que fue primero, el huevo o la gallina? La gallina. Todo el mundo sabe que un día el universo hizo ¡plop! y apareció el bicho.


    80.- Instrumento favorito: Guitarra eléctrica.


    81.- Tipo de música que escuchas más: Rock, o algo así.


    82.- Si tuvieras que destruir algo, destruirías: Cosas malas –que no todas-


    82.- Tus vicios: El sexo, los porros y el Rock and Roll.


    83.- Bandera favorita: La del pueblo de mi papá! Son 3 arbolitos y un barquito, más mono…


    84.- ¿Sabías que uno de los enanitos de Blancanieves era mujer? ¿si? ¿qué?


    85.- Insultos que siempre tienes en la punta de la lengua: Imbécil, hijo de puta o gilipollas, aleatoriamente.


    86.- ¿Sueles ser optimista o pesimista? Pesimista-realista.


    87.- Parte de tu cuerpo que odias más: Oye, una sola cosa no sé.

    88.- Tu mayor virtud: Aún anda oculta. Pese a todo lo que me adorna, ¡sé que algún día surgirá algo que maravillará a todos!! JUAJUAJUAJUA…

    89.- Tu peor defecto: El despiste… y a veces mi crueldad.

    90.- Hobby #1: Leer.

    91.- Hobby #2: Pintar.

    92.- Persona que odias: Russell Crowe, Eva Longoria.

    93.- ¿Te comerías una tarántula por un millón de dólares? Son el marisco de la tierra, al igual que el marisco son los insectos del mar. Sí que lo haría (qué perra que soy)

    94.- Nombre favorito: Gabriel.

    95.- ¿Lechuga o tomate? Tomate.

    96.- ¿Te han robado algo sumamente importante? Sumamente importante, no. Quizá la inocencia, o cosas así :P

    97.- Deporte favorito: Tirarle pipas al chinchillo.

    98.- Autor preferido: Extebarría, o Ana María Matute, o Lorca, o Reverte... ¡No sé, leo mucho, todos un poco!

    99.- Última película que viste: Asesino Shogun (relinda, ¿eh?)

    100.- Flores o bombones: ¡Flores! Rosas negras, o en todo caso granate aterciopelado.

    15 septiembre 2005

    Sigh

    A los gatos no nos asustan las tormentas

    Parece que ya amainó la tormenta.

    Odio haberme tenido que mudar, y odio haberlo tenido que hacer de ésta forma, empacando todo de mala manera y plantándome acá. Pero no me quedaba más remedio; no podía quedarme y correr riesgos innecesarios...

    En fin, sólo me queda cargarme a Olvido (SIIIGH) y acabar de plantarme acá, que está muy vacío y muy feo. Siento haberos mareado con lo de los correos para saber mi dirección, pero dados mis grandes conocimientos informáticos no se me ocurrió otra cosa.

    Bueeno. Aquí estoy, ahora. Echaré de menos ondinaturquesa, pero tampoco quiero concentrarme en ello. Tengo una peli muy apetecible (asesino shogun) que me dejó un amiguito raro de Alex al que ayer ví (¡¡fiesta del miércoles por la noche!! Teníais que ver como llevaba el pirado del conductor el jodido coche, yo iba aterrada), y me pienso poner inmediatamente a verla -si me deja el pinche ordenador.

    ¡Muchos besitos!

    13 septiembre 2005

    Para no empezar de cero (últimos posts de Olvido)

    septiembre 08, 2005
    Meditando

    Adoremos a la tele

    Yo sólo sé que el mundo es mucho peor desde que retiraron la serie del conejo.

    septiembre 07, 2005
    Just a little girl trying to change the whole wide world



    Sola. Me gusta estar sola. Últimamente trato de estarlo lo más posible, dejarme llevar y pasear. Con la música resonando en mis oídos. Hoy, Michael Stipe me ha estado contando lo jodido que es dejar Nueva York. El Rober me ha contado de una estrella que espera y espera. Kutxi me dijo que las tripas saben todo y más de tenerse en pie y la soledad. Y en algún cajón secreto de mi cerebro corría Amanda a verse con Manuel, que hay que ver, llevo con esa cancioncita todo el día y no hay quien la saque de mi cabeza.

    Y yo recorría hoy las calles del centro, de MI centro. Cogí un autobús que dio mil deliciosas vueltas en las que yo oí música y pensé en mis cosas (que es una costumbre muy sana) para luego bajarme de un salto en Ópera y subir Arenal hasta Sol, parándome a mirar todo con los ojos muy abiertos y el discman en la mano, con ese medio trote que llevo cuando voy sola. Luego subí por Montera y llegué a Fuencarral; debía devolver una mini en la tienda en que ahora curra Ana, y como ya era tarde me quedé un ratito con ella hasta que cerraron. Nos tomamos unas cervezas en un bar de Tribunal donde todo el mundo era raro y te miraban raro (y conste que no iba en modo alguno provocativa; cuando voy sola me espanta llamar la atención –Nota mental: por alguna razón eso me es jodidamente inevitable), y luego volví a casa. Y claro, yo igual que el resto del puto día, con el fantasmita de Jara tarareandome al oído suena la sirena de vuelta al trabajo y tú caminando lo iluminas todo los cinco minutos te hacen florecer; y esa no es manera de estar en el metro, así que intenté mitigar ese sonido. Pero mi cabeza es tan persistente… Así que me dediqué a recordar, tonterías de esas que abundan por mi prolífica cabeza y a las que rara vez presto atención. Pensé, por ejemplo, en algo que había leído en El guardián entre el centeno, que por fin (¡por fin!) había consentido leerme. Holden, el protagonista, en un momento determinado dice que los libros que de verdad le gustan son los que al terminar piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarlo por teléfono cuando quisiera. Me temo que tiene, al menos en parte, razón. Aunque jamás llamaría a Philip Pullman, llegado el caso. Pero…si estuviera vivo, ¡cómo me hubiera gustado llamar a Gerald Durrel! Cómo logró ese hombre prender la pasión por los animales, todos los animales, en mi corazón de niña hosca. O a Dumas, para invitarlo a unas copas. Incluso a Reverte, que le debo muchas frases concebidas sólo para mí. Michel Ende…
    O Carlos puerto, que logró con la frase más simple del mundo enamorarme para siempre, cuando tan sólo contaba 7 años:

    "La montaña era grande y marrón, la niña pequeña y rosa…"

    Born Slippy de Underworld. Una canción que le fascinaba a Gabriel, por cierto. Esto aplacará a Jara, al menos hasta que llegue a casa. Eso pensé de repente en el metro, interrumpiendo (¿será posible?) mis propios pensamientos. Y así fue.

    Drive boy dog boy
    Dirty numb angel boy
    In the doorway boy
    She was a-lipstick boy
    She was a-beautiful boy
    And tears boy
    And all in your inner space boy
    You had hands girls boy
    And steel boy
    You had chemicals boy
    I've grown so close to you boy
    And you just groan boy
    She said come over come over
    She smiled at you boy


    Y me he dado cuenta de que ya casi no sé que hacer conmigo. Sola, quiero estar sola. No sé nada más. Ni siquiera tengo manera de explicarlo, ni aún a mí misma. Porque ya no soy esa niña torpe y hosca; ni aquella quinceañera silenciosa y ferozmente triste que otros conocieron. Y casi… casi me da la impresión de que de mi primera memoria brota una mirada de reproche: “-Qué has hecho conmigo.”

    Quizá sea posible que estemos aún unidos por un sutil dogal. Es posible que nos una algún delgado, irrompible amor, de extremo a extremo, de cabo a cabo de este hilo, allá donde vayamos.

    Es cierto que siento, a veces, un doloroso tirón…


    Mierda.

    septiembre 06, 2005
    .

    No todos tienen algo que enviar, como un desafío, como una advertencia,como un grito que recuerde: aún no me he muerto
    Cuando yo muera, se romperá una cuerda de plata con perlas lisas, que rodarán por el país y volverán a casa, al fondo del mar, con sus madreperlas.¿Quién buceará en busca de mis perlas, cuando ya no esté?¿Quién sabrá que fueron mías?¿Quién podrá adivinar que una vez el mundo entero colgaba alrededor de mi cuello?

    septiembre 02, 2005
    El trauma de hoy

    ¡Y a saber que soñais VOSOTROS!

    Yo estaba tranquilamente en la calle, en Foz, cuando en estas veo acercarse rápidamente a mi hermano.

    –Laura, ¿a que no adivinas lo que he hecho?

    –Cuéntame.

    –He entrado en la casa de Robert Rodríguez… ¡y mira lo que he traido!- Nacho me mostró su mochila.

    – ¿Qué has hecho QUÉ?

    – ¿No me oyes? He estado en su casa, y estuve mirando los CD, ¡y no veas que de frikadas! Tenía las B.S.O. de Kill Bill 1 y 2, de Abierto hasta el amanecer, las de el mariachi… ¡Mira! Me he traído unos cuantos.

    –Nacho, por Diox, ¡tienes que devolver eso! – Miré a su espalda – ¡Mierda!

    Y es que Robert Rodríguez estaba ahí detrás. No recuerdo exactamente la siguiente conversación, pero nos aclaró que él había hecho lo propio (osease, entrar a NUESTRA casa y robar los CD de mi hermano) para vengarse. Esta conversación acabó con mi hermano diciendo:

    –Bueno, bueno. Esta visto que esto tiene que terminar. Vamos a devolvernos a cada uno lo que es suyo y asunto acabado.

    –De acuerdo. Venga, devolvedme mis CD –dijo Rodríguez.

    – ¡Por supuesto! Pero tú debes hacerlo primero, ya que eres mayor y, además, director de cine –salté yo.

    Entonces me desperté.

    Fui corriendo a contárselo a mi hermano. Él me aclaró que sólo una mente realmente enferma y obsesionada como la mía podía llegar a soñar cosas así –claro que esto me lo dijo después de partirse como 10 minutos–. Quizá se debe a las mescolanzas alcohólicas que deben de durarme del sábado, o… no sé, no sé. Prefiero no conocer la respuesta.

    La explicación de que el director-protagonista de mi sueño fuera Robert Rodríguez y no Tarantino es, con toda probabilidad, a que el primero es mucho más mono que el otro, por muy Tarantino que sea.

    Aún así… creo que esto aún puede empeorar, antes de que mejore.


    Agosto 25, 2005

    De compras con Ana

    I'm horny, horny horny horny

    Vestido negro minifaldero, 29 euros.
    Tanga y culotte, 10.95 euros.
    Ligueros negros (¡con pincitas!), 12 euros.
    Medias de rejilla a medio muslo, 5.95 euros.

    La erección repentina de nuestros novios al vernos aparecer no tiene precio.

    Miau.


    julio 17, 2005
    El barrio



    Desde la terraza de mi antigua casa, en el sexto piso, si te asomabas mucho por una esquina, tanto que tus pies dejaban de rozar el suelo durante un momento y la mayor parte de tu cuerpo sobresalía por la ventana, justo cuando te decías que era una tontería, que no valía la pena, y que te ibas a matar... se veía la cárcel de Carabanchel.

    Me mudé hace ya más de tres años, pero puedo decir que la que tal vez fue la etapa más feliz de mi vida, mis 14 años, la pasé vagabundeando arriba y abajo por aquel barrio dónde estudié tantos años y dónde tengo a la mayoría de mis amistades. Con 14 años yo ya no era virgen, contaba con diversos y fugaces amoríos (que nunca fueron de mi colegio) y me sentaba en las aceras con mis amigas a libar cerveza y a acostumbrarnos a la ciudad que se extendía ante nosotras, tan niñas, llena de promesas; fascinándonos como si de una llama maravillosa se tratara. Aparte de Ana, Sara y Alba, en esa época salí mucho con 2 chicas, Sanz y María. De María, que se fue del colegio en mi etapa del Noir, no he vuelto a saber nada; pero con Sanz me he vuelto a ver hace poco tiempo ya que es amiga de Kel y Patri. Pese a todas las distancias, seguimos llevándonos muy bien.

    Con Sanz y María probé mis primeras cervezas, tuve mis primeras (y no muy fuertes) borracheras e hice mis primeros pinitos por Malasaña. Muchas de las cosas que nos definirían en adelante se decidieron en aquella época, a la sombra proyectada por Las Fábricas, abandonadas, que nos protegían del sol (y es que la mayoría de las imágenes que conservo de entonces se materializan en el verano de mis 14 años: el sol abrasa, siempre, en mis recuerdos) donde bebíamos y nos asalvajabamos. Dónde yo decidí que prefería las botas altas a las deportivas, el costo a la maría, el sexo a la castidad, la cerveza al calimocho. Dónde en una pared hice la que fue mi Primera y Única pintada: la cabeza de un oscuro unicornio… Ignoro si todavía sigue allí.

    Muchas de aquellas calles, metiéndonos por diversos vericuetos en la calle de la Oca, nos transportaban a un mundo extraño, a una ciudad que, siendo Madrid, se asemejaba más a un pueblo. La gente, mucha de la cual conocíamos y saludábamos, el color, la gente, el aire… Todo en ese barrio terriblemente feo, todo de ladrillo rojo, ese barrio que tanto he amado y respetado… ese mismo que perdí en un año, cuando el mundo me cambió.

    Y siento una rara melancolía al evocarme, salvaje y borde, con mis vaqueros y mi melena de león (todavía no tenía plancha del pelo) corriendo por las calles, echándonos carreras locas (que yo recuerde, nunca andábamos con normalidad) como gatos callejeros, jóvenes y apunto de comernos el mundo, preparándonos para ello. Qué luminosa se me presentaba mi ciudad entonces…

    Pero es un alivio que, después de tanto tiempo y tantas lágrimas y tantas hecatombes en el mundo y en nuestras vidas, Kel me pueda decir “Laura Sanz dice que quedamos a las 7 en el Muro”.
    Y que yo sepa a que muro se refiere.

    julio 16, 2005

    Ardid

    Yo con 9 años ^^

    -Ah, Trasgo, Trasgo -clamó Ardid, mientras corrían por sus mejillas silenciosas lágrimas-. Trasgo querido, no me abandones más... Nunca más.

    -No te he abandonado -dijo el Trasgo, con el rostro hundido en los cabellos de la Reina. Nerviosamente, hebra a hebra, los tomó entre sus dedos-. Ah, traidora, traidora... ¿por qué te has vuelto así? ¿Por qué no eres mi niña? No mientas, sabes que a mí nada se me oculta: y no puedes negar ahora que sólo tú has hecho una cosa tan horrible contigo misma. ¿Por qué te has traicionado de tal forma... si sabías que con ello a mí me traicionabas?
    Ay, ni siquiera aquella niña tan extraordinaria fue capaz de salvarse...


    julio 14, 2005
    Corazón, amor



    Esta mañana, en lo primero que pensé al despertarme (y es que yo suelo despertarme con una imagen, una frase, o un nombre que invade mi cabeza, sin previo aviso y sin razón alguna) fue en una de Gianni Rodari que tengo en un libro llamado Cuentos escritos a máquina. Pero más que el cuento en conjunto, me vino a la cabeza una imagen: la de una diminuta pastilla de jabón con forma de corazón que era tragada por un desagüe.

    Tras unos minutos tumbada aún en la cama acostumbrándome al mundo en que me encontraba, hallé la conexión con el cuento que he dicho y, despeluchada y lenta, me levanté y comencé a buscar entre los libros que se amontonan en mi cuarto. Finalmente lo encontré: es un libro que tengo bastante destrozado, pues aparte de que ya tendrá sus buenos 8 o 9 años me lo he llevado innumerables veces a la playa, la piscina… Y eso, sobre todo en mis manos, hace que un libro envejezca bastante rápido.

    Pasé las hojas, algunas de ellas ya sueltas, con cuidado y mimo (¡es un libro tan bonito!) hasta encontrar lo que quería, el último párrafo del cuento llamado La guerra de los poetas; y esto fue lo que leí:

    “Los expertos sostienen que las palabras ‘corazón’ y ‘amor’ no han huido, no han sido raptadas por forasteros, no se han perdido en el monte, sino que simplemente se han gastado por el excesivo uso, como las pastillas de jabón cuando se reducen a minúsculas escamas que desaparecen sin duelo por el desagüe de la bañera, entre un funesto gorgoteo de agua sucia.”

    julio 06, 2005
    Lo que me pasó (XIX)



    Mara… cuánto me he acordado de ella, tanto tiempo después. De sus ojos enormes, de sus torpes movimientos, de sus facciones duras, cadavéricas. Una belleza tan muerta, marchitándose su piel cetrina, los últimos restos de luz en su mirada ya barridos hace años.

    Durante aquellos meses ella me fue desgranando su historia, de forma inconexa y mal, que yo conseguí hilar mediante los retales que ella soltaba; sobre todo cuando estaba borracha, Mara me contaba uno u otro episodio de su vida, su voz un murmullo apenas entendible. Su historia creo que puede resumirse de esta manera, pues no creo que a ella ahora pueda importarle: desde dónde ella podía recordar, su padre había abusado de ella, aunque (y esto ella lo remarcaba cómo si fuese importante, lo más importante de todo) jamás la pegó. Ello no quitó que su madre, celosa, la torturara día tras día, por lo que Mara tuvo que huir de su casa a los 16 años. Y, cuando yo la conocí, hacía poco que había comenzado a prostituirse.

    Cuándo me fui, ella tenía apenas 20 años. La recuerdo sobre todo aquél día en que definitivamente me alejé de todo aquello, aquella tarde en que me despedí para siempre de ella, de Gabriel y del Noir.

    Cuando entré al bar después de tantos días y semanas desaparecida, Mara se levantó de un salto con una sonrisa para saludarme. Su sonrisa… Siempre sonreía, Mara. Bastante más que yo, pero de una forma más desgarrada; la única manera en que se podía sonreir en aquel bar, en aquel ambiente, con aquella vida.

    Devolví la sonrisa de forma igualmente triste, aunque por un motivo diferente. Sabía que aquella sería la última vez en que la vería, en que oiría su voz cascada y vería sus ojos opacos. Mara, aquella puta anoréxica tan abandonada. No sólo he llorado por Gabriel durante todo este tiempo, sino por esa criatura que jamás pudo ver la luz.

    Le dije que debíamos hablar mientras la tomé de la escueta muñeca, que había ido para hablar con ella. La forma en que le hablé y mi ropa (nada gótico en esa ocasión, sino unos simples vaqueros y un top) prendieron en ella una chispa de preocupación.

    Qué pasa, me dijo arrastrando las sílabas con su voz arañada, cuéntame tu problema. Entonces la miré fijamente a los ojos, cubiertos de lágrimas no derramadas, y le dije que me iba.

    Al principio, ella se resistió a creerlo. Dijo muchas cosas entonces muy seguidas sobre que yo debía darle un tiempo al Noir, calmarme y habituarme a aquella vida. Pero en su mirada ahora había una clara alarma. Y le temblaban las manos.

    No, le dije entonces, es imposible. Yo estaba derrotada, todavía en la retina la imagen de Gabriel en aquel salón invadido de sangre. No puedo quedarme. Esto ha terminado, le dije sin atreverme a mirarla, no puedo quedarme más.

    Ella tembló entonces más violentamente, y alzó la voz para decirme que NO PODÍA irme. Yo solamente la miré, con los ojos muy abiertos y con mi decisión ya tomada.

    Y ella gritó.

    Gritó que nadie podía irse impunemente de allí, que nadie de fuera podría entenderme si me iba, nunca. Que estaría siempre sola, y que aquello sólo podía comprenderse allá dentro.

    Da igual lo que corras, gritó. No puedes escapar de lo que ahora eres. Cada mañana te levantarás con el peso de todo lo que has tragado, todo lo que eres. Porque nunca dejarás de ser lo que eres ahora, ¿entiendes? Arrastrarás tu dolor adonde vayas y nadie podrá protegerte ni defenderte, y ni siquiera comprenderte. Porque nadie que no haya vivido esto podrá entenderte jamás. Y siguió gritando mientras mis ojos se cubrieron de lágrimas que no llegué a derramar. Mi pobre niña… Sus gritos histéricos hicieron que la poca gente que por allí andaba se volviese a mirar. Yo no podía apartar la mirada de sus ojos oscuros, brillantes de lágrimas que marcaron de negro sus mejillas. Y es que en realidad me gritaba que las había pasado putas mientras que no estuve. Qué no quería que la abandonase, que la dejase sola. Que ya había estado sola bastante tiempo, suficiente para el resto de su vida.


    Había que conocerla para sentir la inmensa nada que la cubría.

    Me levante despacio, y le eché una triste mirada a Javi, el camarero. Me hubiera gustado despedirme también de él, pero no me quedaban fuerzas. Además, aún tenía que ir a casa de Gabriel, a enfrentarme con mi demonio.

    De ella sólo queda decir que le hice prometer a Gabriel que se ocuparía de ella.

    Estoy segura de que lo hizo.


    “Queda en mi recuerdo y en el de todos los que compartieron con ella un momento, o una vida; y en ese recuerdo la veo a ella, sonriendo, porque ella siempre sonreía."

 



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