Oblivion

Más crónicas de días grises

    29 abril 2006

    The Amazing Invisible Cat



    I am color...blind
    Coffee black and egg white
    Pull me out from inside
    I am ready
    I am ready
    I am ready
    I am
    taffy stuck, tongue tied
    Stuttered shook and uptied
    Pull me out from inside
    I am ready
    I am ready
    I am ready
    I am...fine
    I am covered in skin
    No one gets to come in
    Pull me out from inside
    I am folded, and unfolded, and unfolding
    I am
    color...blind
    Coffe blach and egg white
    Pull me out from inside
    I am ready
    I am ready
    I am ready
    I am fine
    I am fine
    I am fine

    26 abril 2006

    .

    Podría escribir cosas tan tristes (los días cada vez son más deprimentes, e incluso avanzan en tristeza de la mañana hacia la noche; debe ser similar al movimiento de la tierra: sobre su eje y alrededor del sol...) que escribiré algo para que os riais o lo que sea. Esto me hizo muchísima gracia; mi madre me lo leyo cuando tenía 9 años o así. Y supongo que es mejor haceros sonreir que deprimiros con mis estúpidas rayadas e historias. Que no le importan a nadie, maldita sea.
    Cómo hecho de menos el cerrojo en mi cuarto.


    En fin, ahí va.



    Hace muchos años, allá por la Edad Media, los consejeros del Papa recomendaron a éste que desterrara a los judíos de Roma. Según ellos, resultaba indecoroso que aquellas personas vivieran tan ricamente en el corazón mismo del mundo católico. Así pues, se redactó y fue promulgado un edicto de expulsión para general consternación de los judíos, que sabían que, dondequiera que fuesen, no podían esperar un trato mejor que el que les obligaba a salir de Roma. De manera que suplicaron al Papa que reconsiderara su decisión. El Papa, que era un hombre ecuánime, les hizo una propuesta un tanto arriesgada: debían elegir a alguien para que discutiera el asunto con él mismo en público y, si salía victorioso del debate, los judíos podrían quedarse.

    Los judíos se reunieron a considerar la propuesta. Rechazarla significaba la expulsión. Aceptarla significaba exponerse a una derrota segura, porque ¿quién iba a vencer en un debate en el que el Papa era juez y parte a la vez? Sin embargo, no había más remedio que aceptar. Ahora bien, resultaba imposible encontrar a un voluntario dispuesto a debatir con el Papa: la responsabilidad de cargar sobre sus hombros con el destino de los judíos era más de lo que cualquier hombre podía soportar.

    Pero, cuando el portero de la sinagoga se dio cuenta de lo que ocurría, se presentó ante el Gran Rabino y se ofreció como voluntario para representar a su pueblo en el debate. "¿El portero?", exclamaron los demás rabinos cuando lo supieron. Imposible

    "Está bien", dijo el Gran Rabino, "ninguno de nosotros está dispuesto a hacerlo; de manera que, o lo hace el portero o no hay debate". Y así, a falta de otra persona, se designó al portero para que celebrara el debate con el Papa.

    Llegado el gran día, el Papa se sentó en un trono en la plaza de San Pedro, rodeado de sus cardenales y en presencia de una multitud de obispos, sacerdotes y fieles. Al poco tiempo llegó la pequeña comitiva de delegados judíos, con sus negros ropajes y sus largas barbas, rodeando al portero de la sinagoga.

    Quedaron el uno frente al otro, y el debate comenzó. El Papa alzó solemnemente un dedo hacia el cielo y trazó un amplio arco en el aire. Inmediatamente, el portero señaló con énfasis hacia el suelo. El Papa pareció quedar desconcertado. Entonces volvió a alzar su dedo con mayor solemnidad aún y lo mantuvo firmemente ante el rostro del portero. Este, a su vez, alzó inmediatamente tres dedos y los mantuvo con la misma firmeza frente al Papa, el cual pareció asombrarse de aquel gesto. Entonces el Papa deslizó una de sus manos entre sus ropajes y extrajo una manzana. El portero, por su parte, sin pensarlo dos veces, introdujo su mano en una bolsa de papel que llevaba consigo y sacó de ella una delgada torta de pan. Entonces el Papa exclamó con voz potente: El representante judío ha ganado el debate! Queda revocado, pues, el edicto".

    Los dirigentes judíos rodearon inmediatamente al portero y se lo llevaron, mientras los cardenales se apiñaban atónitos en torno al Papa. "¿Qué ha sucedido, Santidad?", le preguntaron. "Nos ha sido imposible seguir el rapidísimo toma y daca del debate ... " El Papa se enjugó el sudor de su bese y dijo: "Ese hombre es un brillante teólogo y un maestro del debate.

    Yo comencé señalando con un gesto de mi mano la bóveda celeste, como dando a entender que el universo entero pertenece a Dios; y él señaló hacia abajo con su dedo, recordándome que hay un lugar llamado "infierno" donde el demonio es el único soberano. Entonces alcé yo un dedo para indicar que Dios es uno. ¡Imagínense mi sorpresa cuando le vi alzar a él tres dedos indicando que ese Dios uno se manifiesta por igual en tres personas, suscribiendo con ello nuestra propia doctrina sobre la Trinidad! Sabiendo que no podría vencer a ese genio de la teología, intenté, por último, desviar el debate hacia otro terreno, y para ello saqué una manzana, dando a entender que, según los más modernos descubrimientos, la tierra es redonda. Pero, al instante, él sacó una torta de pan ázimo para recordarme que, de acuerdo con la Biblia, la tierra es plana. De manera que no he tenido más remedio que reconocer su victoria ... "

    Para entonces, los judíos habían llegado ya a su sinagoga. "¿Qué es lo que ha ocurrido?", le preguntaron perplejos al portero, el cual daba muestras de estar indignado.

    "¡Todo ha sido un montón de tonterías!", respondió. "Veréis: primero, el Papa hizo un gesto con su mano como para indicar que todos los judíos teníamos que salir de Roma. De modo que yo señalé con el dedo hacia abajo para darle a entender con toda claridad que no pensábamos movernos. Entonces él me apunta amenazadoramente con un dedo como diciéndome: "¡No te me pongas chulo!" Y yo le señalo a él con tres dedos para decirle que él era tres veces mas chulo que nosotros, por haber ordenado arbitrariamente que saliéramos de Roma. Entonces veo que él saca su almuerzo, y yo saco el mío".

    25 abril 2006

    We are ugly, but we have the music



    A los hombre y mujeres
    que son dueños de hombres y mujeres.

    Aquellos de nosotros que deberíamos
    haber llegado
    a ser amantes
    no os perdonaremos
    por desperdiciar nuestros cuerpos y nuestro tiempo.


    Qué lejos queda cuando mi padre me subía en sus hombros y me decía, venga, vamos a conquistar Manhattan. Qué lejos cuando cantábamos juntos aquello de "Oh, I want you, I want you, I want you,/ on a chair with a dead magazine, /in the cave at the tip of the lily, /in some hallways where love's never been. /On a bed where the moon has been sweating, /in a cry filled with footsteps and sand.", y él me lo iba traduciendo despacito. Cuánto le admiraba yo entonces.

    Hoy me preguntaron a quién escogería, medianamnte famoso, como amante. Por alguna razón todo el mundo esperaba que dijera algo como Bruce Willis, Jean Reno o Angelina Jolie, así que cuando dije que Cohen les cojí a contrapelo. Pero es incomparable. Sí, ya es un viejo, creo que tiene setenta y... Pero con quitarle 20 o 30 años me conformo. Y además, es lo que he asimilado desde entonces, desde los 7 u 8 años: Leonard Cohen es El Hombre. Y es la sensualidad y el Sexo, y la Ambigüedad. Cohen es la idea que yo tengo del romanticismo y del amor. Después de todo, Cohen
    es una de las caras que tiene mi imago. Un hombre que con sus letras y con su voz fue capaz de fascinar irremediablemente a una niña que todavía no sabía qué era el sexo, ni falta que le hacía.

    A él le debo que mi arcángel me cantara aquello de
    "But you got away, didn't you babe?/ You just turned your back on the crowd./ You got away, I never once heard you say,/ I need you, I don't need you,/ I need you, I don't need you,/ and all of that jiving around."
    Aunque no lo sabiamos, tenía razón. Cohen siempre tiene razón. Pero ya no me duele igual recordarlo. Despues de todo, todo el mundo necesita algo que adorar, "nuestro pequeño dios en la tierra". Ahora mismo no soy capaz de recordar quién escribió eso.

    También frases sueltas que se han ido conformando en forma de vida, como "Un pesimista es alguien que espera que llueva. Pero yo ya estoy calado hasta los huesos.", como dijo en alguna entrevista.


    Y qué compañía hace cuando llueve, o estás triste.

    24 abril 2006

    hjtniñ,mji

    Cuando estoy deprimida, mi padre lo pasa fatal. No soporta verme así, así que se comporta de forma borde conmigo. No puede demostrar de otra manera que le importo, qué le vamos a hacer. Entonces yo procuro estar fuera de casa el mayor tiempo posible, y eso le cabrea más. Que se cabree más indica que se preocupe más, claro. Y grita. Me grita desde que pongo el pie en casa hasta que salgo corriendo por la puerta.

    Pero yo prefiero que me grite a que se comporte de forma gélida conmigo, soltándome frases cuando menos calificables de violentas para a continuación salir disparado de la habitación. Y ay de mí si contesto algo, o si me muevo. Si me defiendo.

    Mi primera reacción es el llanto. Primero manso, tratando de controlar lo incontrolable, porque yo no soy resistente. Luego grito y lloro. Luego, me pongo violenta. Muy violenta. Hace años que no lo logra, de cualquier modo.

    Ayer fue un dia espantoso, cada minuto que estuve en mi casa. Me dormí cansada de llorar, sin ninguna gana de reaccionar.

    Esta mañana al final no me he derrumbado.

    Estoy cansada de escribir.

    23 abril 2006

    Lauralegre



    "Te tengo reservada una mueca de desprecio.
    Se la suelto a las solapas de mi abrigo,
    pero te pertenece a ti.
    Uno de estos días
    intentaré evitar
    que me maten,
    pero lo haré a disgusto.

    En mi discurso al jurado
    intentaré recordar, si puedo,
    la fragancia de tu piel;
    quizá pueda salir libre
    aun sabiendo haber sido la Puta del Pueblo

    durante cinco años."

    19 abril 2006

    .



    GATO MÁGICO. MODO DE EMPLEO:

    1. Mirar al gato directamente a los ojos.
    2. Expresar un deseo.
    3. Murmurar tres veces: Molino-molinito, Mueve la cola Gatote-gatito.
    4. Muy importante: amar al gato muy intensamente y no utilizar más de una vez por semana.

    18 abril 2006

    Rumor of weeping



    "Es una pena que se tarde tanto en crecer, porque seguro que cuando sea mayor me olvidaré de todo lo que me han hecho y no me acordaré de vengarme."


    Una de mis psicólogas, la última, lo llamó “depresión asociativa”.
    Yo creo más bien que es una condena.

    En febrero ya me entra miedo, y a lo largo de marzo ya se me arrastra la certeza de lo inevitable. Rondando mi cumpleaños ya empiezo a sentirlo y de pronto, una mañana cualquiera de abril, me he convertido en un guiñapo lloroso que tiembla de miedo ante la perspectiva de asomar los ojitos bañados en lágrimas a la luz.

    Cuéntame, decía. Sólo entonces podré ayudarte. Pero yo no podía ver todavía aquello, no quería. Y menos ante una desconocida financiada por mis padres.

    Comenzó en la semana santa de 2001; cuando una chica ensangrentada que acababa de cumplir 15 años fue recogida por una ambulancia que nadie sabe quién llamó.
    Acabó a finales de abril del año siguiente, cuando un salón salpicado de granate le rompió el corazón.

    Por eso, el sol de primavera me hace temblar, aunque procuro no quedarme en casa para no morder las paredes. Si me quedo, ya sé lo que ocurrirá; días encerrada en mi habitación hipando suavemente, mi madre histérica rondando el cuarto, pidiéndome con la voz quebrada que le hable, que le explique. ¿Y cómo voy a explicar nada si no lo entiendo ni yo misma? Por eso salgo de estampida, procurando darme prisa para que no me tiente la soledad de mi cuarto, que ya ha cogido mi forma y por eso es tan cómoda. Por eso necesito gente a mi alrededor. Gente, no ruido. Y quizá necesite muchas cosas que no sepa explicar pero que intuyo, porque después de todo no soy tonta. La verdad es que me he despedido de tanta gente que tener cerca a las personas que me gustan es ya un gran consuelo, aunque sea el único.

    Mi ánimo es una montaña rusa, tan pronto arriba como abajo. Sin ningún motivo aparente. Y ya ni siquiera me vale mi sonrisa turbia de papel, que llevo en el bolso para las ocasiones especiales. Una tristeza absurda, más recordada que presente, que avanza y me inunda como un tumor.

    Y saber que no tiene sentido, que ahora, en este preciso momento, no tengo motivos, no es ningún consuelo. Señalar que mi cerebro está enfermo no me lleva a ninguna parte.

    Todas las primaveras me vengo abajo.
    Al menos ya tengo preparados los kleenex.

    11 abril 2006

    Fuel



    Triste.
    Con muchas ganas de que llegue mañana para huir de madrugada hacia el mar.

    08 abril 2006

    Regalos!



    "Momo la miraba fascinada. Cuando al cabo de un rato la tocó con la mano, la muñeca agitó un par de veces los párpados, movió la boca y dijo con voz rara, como si saliera de un teléfono:

    —Hola. Soy Bebenín, la muñeca perfecta.

    Momo se retiró asustada, pero entonces contestó, casi sin querer:

    —Hola; yo soy Momo.

    De nuevo, la muñeca movió los labios y dijo:

    —Te pertenezco. Por eso te envidian todos.

    —No creo que seas mía —dijo Momo—. Más bien creo que alguien te habrá olvidado.

    Tomó la muñeca y la levantó. Entonces se movieron de nuevo los labios y dijo:

    —Quiero tener más cosas.

    —¿Ah, sí? —contestó Momo, y reflexionó—. No sé si tendré algo que te vaya bien. Pero espera, que te enseñaré mis cosas y podrás decir qué te gusta.

    Tomó la muñeca y pasó con ella por el agujero de la pared hasta su habitación. De debajo de la cama sacó una caja con toda suerte de tesoros y la puso delante de Bebenín.

    —Toma —dijo—, es todo lo que tengo. Si hay algo que te gusta, no tienes más que decirlo.

    Y le enseñó una bonita pluma de pájaro, una piedra de muchos colores, un botón dorado y un trocito de vidrio de color.

    La muñeca no dijo nada y Momo la empujó.

    —Hola —sonó la muñeca—. Soy Bebenín, la muñeca perfecta.

    —Sí —dijo Momo—, ya lo sé. Pero querías escoger algo. Aquí tengo una bonita casa de caracol. ¿Te gusta?

    —Te pertenezco —contestó la muñeca—. Por eso te envidian todos.

    —Eso ya lo has dicho —dijo Momo—. Si no quieres ninguna de mis cosas, podríamos jugar, ¿vale?

    —Quiero tener más cosas —repitió la muñeca.

    —No tengo nada más —dijo Momo. Tomó la muñeca y volvió a salir al aire libre. Allí sentó a la perfecta Bebenín en el suelo y se colocó enfrente.

    —Vamos a jugar a que vienes de visita —propuso Momo.

    —Hola —dijo la muñeca—, soy Bebenín, la muñeca perfecta.

    —Qué amable de venir a verme —contestó Momo—. ¿De dónde viene usted, señora mía?

    —Te pertenezco —prosiguió Bebenín—. Por eso te envidian todos.

    —Escucha —dijo Momo—, así no podemos jugar, si siempre dices lo mismo.

    —Quiero tener más cosas —contestó la muñeca, mientras pestañeaba."

    Momo - Michael Ende

    ¡Ayer fue mi cumple! Y jo, me lo pasé muy muy bien. Me hicieron regalos maravillosos y fantásticos, como una super tarta que NO era venenosa, un cojín abrazable, un móvil nuevo, una superpulsera maravillosa, un camisón lleno de hamsters, una lata de 1 KILO de atún (ejem) etc etc etc. Ji.

    ¡Me he despertado muy contenta! ¡Quiero más regalos! Quiero aburrirme de sacar un papel tras otro durante horas a lo bestia, rasgando como suelo todas las capas y llegando al final cuando ya no esperara encontrar nada. Y estoy horriblemente mimosa; está visto y comprobado que que me hagan tanto caso no puede ser bueno. Estoy, por tratar de explicarlo de algún modo, rozando con los dedos algo que no puedo atrapar del todo. Y maldita sea, no sé explicarme mejor.

    ¡Quiero tener más cosas!


    Someone gave me wishes
    and I wished for an embrace..

    05 abril 2006

    Conversaciones absurdas de Kel con Kel



    -Hola Robi…! Que… ¿Pero que dices? ¿¿Pero que me vaya DONDE?? Sí, estoy con Laura. Sí, estoy un poco contentilla, pero… ¿¿¿QUÉ??? –Kel miró estupefacta el móvil-. Me ha colgado. ¡Eso no es bonito! ¡No lo es! ¿A que no, Laura? ¡Cómo se atreve a colgarme?

    -No, no es bonito –sonó mi voz borracha y resignada, acostumbrada a que el imbécil del novio de Kel le haga chantaje sentimental sin poder mover un dedo.

    -¿A que no es bonito, señor taxista?

    -¿Qué? –dijo el taxista. Le había pillado a contrapelo.

    -No has oído la conversación?

    -Ehm…no, estaba distraído.

    -¡Muy mal! Y como te llamas?

    -Taxista.

    -Uuuuuuh. ¿Y no tienes nombre más normal... como Pepe o Carlos o Luis?

    -Eh.. Lo pone ahí –el señor taxista señaló toscamente un papel pegado en el cristal de delante, y Kel prácticamente se montó sobre el asiento delantero para leerlo.

    -Mo… Mario. ¿Te llamas Mario?

    -Sí.

    -¿Y que años tienes? –Raquel, inquisitiva, apoyaba la barbilla en el asiento delantero.

    -Buf… unos cuantos.

    -¡Pues yo me llamo Raquel! ¿Te apetece hablar, Mariano?

    -Pues…

    -¡Genial! Además, quiero que cuides mucho mucho a Laura cuando la lleves a casa. A la pobre – y Kel, borrachísima, hacía un gesto de empinar el codo– creo que se le ha subido un poco.

    Conversación sacada de una de las últimas veces que la vi, en esa situación tan deshonrosa. Me temo que llegó a tales niveles de incoherencia que tuve que desconectar del todo.


    Y cuando me bajé, el taxista me miraba raro.




    PD: Sí, tengo el ánimo friki. ¿Y qué?

    02 abril 2006

    Suzanne



    Suzanne takes you down
    To her place near the river.
    You can hear the boats go by,
    You can spend the night beside her...
    And you know that she's half crazy
    But that's why you want to be there.

    And she feeds you tea and oranges
    That come all the way from China.
    And just when you mean to tell her
    That you have no love to give her
    Then she gets you on her wavelength
    And she lets the river answer,
    That you've always been her lover.


    PD: Arg. En 5 días hago 20 años. No quiero.

    01 abril 2006

    Sleepnia



    Pobre Alex. Tenía que elegir justamente el día que estoy más increíblemente rallada/jodida para soltarme comentarios hirientes con tintes de victimismo. Y yo, que justamente había aguantado estoicamente sin llorar (quién lo diría) todo el tiempo, de repente me he vuelto loca y he estado gritando y llorando unos 20 minutos hasta que me he calmado.

    Diox, si es que a veces se me juntan demasiadas cosas. Y entre que en una no puedo hacer nada y que la otra concierne casi más a la Policía que a mí, no es TAN raro que me den estos ataques de gorgona. Menos mal que Lex lo ha acabado comprendiendo.

    Y ahora, dedicaré el resto de la tarde a temblar.

 



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