28 julio 2007
12 julio 2007
And I'd give up forever to touch you

Anoche me desperté sin saber dónde estaba. Pero, en un momento reconocí las paredes, y la enorme cartulina con el cuento en la pared. Me había quedado dormida en tu sofá, y tú estabas a mi lado. Al verte la cara sentí de pronto un alivio inmenso, y me quité las últimas lágrimas que me había causado el sueño. Te miré maravillada, y luego me reí de pura felicidad. Tú acentuaste tu eterna sonrisa y me preguntaste:
-¿Pero qué pasa?
-Acabo de tener una pesadilla horrible. No me lo puedo creer.
-¿Y cómo era? Sabes que me encantan los sueños.
-Soñaba que tú estabas muerta. No puedes imaginarte lo mal que lo he pasado.
-¡Qué tontería! Ya ves que estoy aquí.
-Sí… Ahora lo veo.
Me acerqué a ti y te abracé, hundiendo la cara en tu pelo. Esto sí era real, sin duda esa eras tú. Y yo al fin me sentí en paz.
Entonces, me desperté de verdad.
-¿Pero qué pasa?
-Acabo de tener una pesadilla horrible. No me lo puedo creer.
-¿Y cómo era? Sabes que me encantan los sueños.
-Soñaba que tú estabas muerta. No puedes imaginarte lo mal que lo he pasado.
-¡Qué tontería! Ya ves que estoy aquí.
-Sí… Ahora lo veo.
Me acerqué a ti y te abracé, hundiendo la cara en tu pelo. Esto sí era real, sin duda esa eras tú. Y yo al fin me sentí en paz.
Entonces, me desperté de verdad.
03 julio 2007
Es un dolor asfixiante

Desde siempre ha habido un tipo de tardes que me ponen nerviosa. No sabría definirlas: son esas en que no hace ni frío ni mucho calor, cuando las sombras se alargan muchísimo en el suelo pero con el sol aún brillando todo lo posible: son las tardes amarillas, como yo las pienso. Es un tipo de tarde muy, muy concreto, que suele darse a principios o finales del verano.
No las soporto. Me crean un nudo en el estómago. Me ocurre desde pequeña, noto como si me ahogara mientras me invade un tremendo hastío, y el sopor... Esas tardes prefiero pasarlas en casa. Encerrarme y esperar a que pase, a ver si al día siguiente hace viento, más frío o más calor, y desaparece esa temperatura perfecta de mundo de regalo.
Hace unas semanas volví del médico una tarde así, y desde al autobús vi el parque donde él me dejó tirada y sangrando hace tanto tiempo. Han removido toda la tierra, iban a construir. La agonía de la tarde, junto con el viejo dolor, hizo que de golpe se me hiciera un nudo a la garganta y me picaran los ojos. Ojalá echen abajo todo esto, pensé entonces: los árboles, las plantas y la hierba, testigos mudos de la violencia. Ojalá lo derriben todo y construyan un buen montón de edificios. Y a ver si se hace de noche pronto, y refresca un poco.
No las soporto. Me crean un nudo en el estómago. Me ocurre desde pequeña, noto como si me ahogara mientras me invade un tremendo hastío, y el sopor... Esas tardes prefiero pasarlas en casa. Encerrarme y esperar a que pase, a ver si al día siguiente hace viento, más frío o más calor, y desaparece esa temperatura perfecta de mundo de regalo.
Hace unas semanas volví del médico una tarde así, y desde al autobús vi el parque donde él me dejó tirada y sangrando hace tanto tiempo. Han removido toda la tierra, iban a construir. La agonía de la tarde, junto con el viejo dolor, hizo que de golpe se me hiciera un nudo a la garganta y me picaran los ojos. Ojalá echen abajo todo esto, pensé entonces: los árboles, las plantas y la hierba, testigos mudos de la violencia. Ojalá lo derriben todo y construyan un buen montón de edificios. Y a ver si se hace de noche pronto, y refresca un poco.




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